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Reseña | Blink-182 - "Nine" (2019)


Lista de canciones:

01 - The First Time
02 - Happy Days
03 - Heaven
04 - Darkside
05 - Blame It on My Youth
06 - Generational Divide
07 - Run Away
08 - Black Rain
09 - I Really Wish I Hated You
10 - Pin the Grenade
11- No Heart to Speak Of
12 - Ransom
13 - On Some Emo Sh*t
14 - Hungover You
15 - Remember to Forget Me


Considerando la enorme cantidad de canciones acerca de lo difícil que es crecer que poblaron los walkmen y reproductores de mp3 de millones de adolescentes hace 15 o 20 años, tiene sentido que un gran porcentaje de los grupos de pop punk que las compusieron terminaran enfrentándose a esa misma situación cuando fue momento de buscar otros horizontes artísticos, luego de que el género dejara de ser uno de los epicentros de la cultura joven. Con eso en mente, ¿qué se podía esperar que le pasara a Blink-182, quienes fueran no sólo una de las bandas más exitosas del género sino también los creadores de una de las canciones más famosas acerca de las dificultades del cambio?

Pero ciertamente es necesario destacar que Blink-182 fueron de los que más trataron de trascender el género que les dio vida, más que nada porque deben haberse dado cuenta de que no habría suficientes películas de la saga de American Pie como para sostener una carrera. Blink-182, su álbum de 2003, los vio no sólo metiéndose por completo en tópicos líricos más serios (algo que en realidad no era algo nuevo para la banda, teniendo canciones como “Adam’s Song” o “Stay Together For The Kids” ya de antes, pero por primera vez hablábamos de un álbum completo en esa onda), sino también incorporando influencias de post-hardcore y emo en su sonido. Y a riesgo de quedar como el típico crítico al que le gustan las cosas recién cuando se ponen serias, ese se sintió como el álbum mejor armado del grupo, con varias de sus mejores canciones.

La salida del cantante y guitarrista Tom DeLonge en 2015 fue uno de los golpes más grandes para Blink, a lo que se sumaron las acusaciones cruzadas entre DeLonge y sus antiguos compañeros de banda. Para poder reemplazarlo tanto en vivo como en estudio, llegó un reemplazo bastante particular: Matt Skiba, cantante y guitarrista de Alkaline Trio, quien hizo su debut en California, de 2016. Este segundo regreso de la banda no sólo fue el primero con el nuevo integrante, sino también el primero donde el grupo comenzó a trabajar con compositores externos. California dividió las aguas, y por buenas razones: tener a Blink-182 tratando de escribir canciones como si fuera 1999 de vuelta, con el mismo humor que envejeció como la leche al sol, bien podría haber sido algo soñado por algunos, pero ciertamente no terminó de encajar bien con la sobreproducción de Feldmann, cuyo trabajo con bandas como 5 Seconds of Summer terminó filtrándose en el sonido del álbum. Tomado en su conjunto, se saldó como un regreso fallido para el trío.




Todo esto viene al caso porque Nine, noveno álbum de la banda, redobla varias de las apuestas hechas en aquel álbum. Por un lado, tiene nada menos que a 16 nombres en los créditos, sin incluir a los miembros de la banda en si, y muchos de ellos están más relacionados con el mundo del pop y el rap. ¿Estoy implicando que no pueden trabajar en un disco de una banda de rock? Para nada, siendo que hay un montón de gente que trabaja en ambos mundos (y considerando lo masivo que es el hip-hop en estos días, sería raro que no hubieran trabajado en alguno), y un legendario como Rick Rubin se hizo conocido produciendo algunos de los discos de hip-hop más famosos. Pero el cambio más llamativo viene desde el estilo del álbum, siendo que en Nine Blink-182 decidieron incorporar una variedad de influencias nunca antes escuchadas en su trabajo, más que nada desde el lado del electropop y hasta del hip-hop, más que nada en una variedad de bases usadas.

Otra apuesta en la que redoblan es que Nine me parece un nuevo regreso fallido por parte de Blink-182. ¿Digo esto simplemente por el cambio de estilo? En parte, pero es sólo un aspecto: hasta diría que aplaudo la voluntad del grupo para cambiar después de un intento fallido como fue California, y el hecho de que hayan decidido dejar de lado los intentos cómicos que plagaban aquel disco es algo que tengo que agradecer. Mi problema no es por el hecho de que haya bases electrónicas por todos lados, sino que Blink-182 son muy malos al momento de incorporarlos a su sonido.

Nine termina en un punto medio donde suena extremadamente sobreproducido y toqueteado por todos lados, con la producción de corte electrónico y la multitud de apellidos en los créditos de composición negándole cualquier identidad a las canciones, y al mismo tiempo poco inspirado y hasta sin terminar, con el mismo estribillo de intenciones explosivas y los mismos riffs repitiéndose una y otra vez.




Y ya que hablamos de los riffs, es casi imposible dilucidar alguno entre la marea de guitarras comprimidas que puebla Nine, que se marca como otra víctima de la “Loudness War” que marca que casi todo álbum moderno debe estar a un paso de servir como arma de tortura auditiva con respecto al volumen. No es que Blink-182 fuera una banda muy riffera o técnica (estamos hablando de pop punk, obviamente), pero al menos tenían la capacidad de crear melodías reconocibles de vez en cuando. Y de alguna manera, la guitarra termina siendo el único instrumento que de verdad se rescata: si no fuera por las apariciones vocales de Mark Hoppus, uno bien podría decir que el bajista está completamente ausente del álbum siendo que su instrumento es casi completamente inaudible. Y Travis Barker queda tapado por las guitarras, con un sonido extremadamente sintético, o directamente reemplazado por los ritmos de corte electrónico. Hasta las voces suenan sintéticas, con el abuso del Autotune, pero me imagino que incluso sin él Matt Skiba no terminaría de encajar en el contexto de Blink-182: mientras que Tom DeLonge contrastaba más con Mark Hoppus, con Skiba muchas veces es imposible diferenciar a ambos cantantes.

De vez en cuando Blink-182 apelan a sus raíces, como se puede escuchar en “Generational Divide” y “Ramson”, dos cortes de 49 y 85 segundos respectivamente que suenan como descartes de Bad Religion pero que acá son de las canciones más interesantes. Y “Darkside” termina siendo una de las mejores (o menos peores) al momento de incorporar las nuevas influencias. Pero por otro lado está “Blame It On My Youth”, que trata de contar los primeros días de la banda pero lo hace en un contexto de pop rock sobreproducido y con esos coros repetitivos que son la peor marca de un mundo pop post-Imaging Dragons, algo que se repite con “Happy Days”, que parece haber sido creada por un algoritmo computarizado. “I Really Wish I Hated You” tiene una de las peores melodías vocales de Nine, sonando como si The Chainsmokers decidieran tener todavía menos energía y personalidad en sus canciones. Y hablando de crisis de identidad, “On Some Emo Sh*t” parece un track de 5 Seconds of Summer que los australianos dejaron olvidado en el estudio de Feldmann.

Hablar acerca de todas las canciones terminaría siendo un tanto redundante, pero creo que con esos ejemplos se terminan de entender las diferentes maneras en las que este álbum falla. Pero al final, uno se termina preguntando para quién está hecho este disco: la incorporación de estos sonidos claramente está dirigido a un público más “moderno”, en este contexto en el que el rock tiene una relevancia casi nula en el mainstream. Pero el problema es que esa gente que quiere escuchar Imagine Dragons no va a escuchar Blink-182 sólo porque ahora las canciones suenan parecidas, y el fan de Blink-182 lo más seguro es que no quiera escuchar a Imagine Dragons en su disco de Blink-182. Cuando hacés un álbum “para todo el mundo”, el álbum termina siendo para nadie. Y cuando las canciones son así de mediocres y deformes, es todavía peor.




Si Blink-182 era el grupo dándose cuenta de que la adolescencia había quedado atrás, Nine es el testimonio del grupo pasando por la crisis de la mediana edad, y lo hacen de la peor manera: sonando demasiado viejos para lo que están haciendo. Mientras Paramore demostraron que es posible apelar a sonidos nuevos pero conservando su identidad como artistas y el último de Alkaline Trio (qué ironía) demostrando que no es imposible hacer pop punk en 2018 o 2019, Nine es el peor resultado de ambos intentos: termina alienando al fan promedio del grupo y al mismo tiempo es incapaz de explotar el potencial de su nuevo sonido.


Reseña | Blink-182 - "Nine" (2019) Reseña | Blink-182 - "Nine" (2019) Reviewed by Martín Cirillo on septiembre 20, 2019 Rating: 5
     
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