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Entrevista a John Goodblood: "Vivimos en una época en que la música es muy frívola"


Nacido en el sur profundo de los Estados Unidos y con un nombre que bien podría sonar hecho a medida para un músico (gracias más que nada al apellido irlandés de su madre), John Goodblood es un músico que le rinde culto al blues del delta más tradicional. Pero de la misma manera que dice no tenerle asco a las tecnologías modernas, este músico de 27 años tampoco oculta sus raíces familiares argentinas, sino que, al contrario, las hace parte inseparable de su estilo tan particular, formado tanto a partir de su educación musical como de su experiencia tocando en la calle, que incluso lo llevó a aparecer en el segmento "De la calle al estudio" del programa Sin Codificar.

Con su característicos rulos y su traje de bohemio, John nos recibió en su departamento en Buenos Aires para una charla que abordó diferentes temáticas. Aunque la ocasión fuera por su presentación del próximo 16 de noviembre en el Roxy Live, John es una persona que le gusta dar su opinión sobre muchos temas, como los lectores podrán apreciar en esta entrevista a continuación.

Wiki Rock: ¿Cómo te presentarías a nuestros lectores?

Mi nombre es John Goodblood. Soy músico, compositor, guitarrista, productor. Estuve entre el 2013 y el 2018 creando una cantidad de música bastante prolífera en Argentina y en marzo de 2019 me fui con mi banda Harm & Ease a Canadá. Estuve seis meses ahí, hicimos un disco con el bajista de Jack White, y ahora estamos acá de visita hasta volvernos de vuelta a lanzar el disco.

WR: Vos te definís como “músico de blues”.

Soy un músico que maneja medios folclóricos de música. Quizás hay gente que dice que John Goodblood toca blues, en realidad yo incorporo tango a mi música. Hay mucha argentinidad en mi música, incorporo tango, incorporo música gitana, incorporo jazz, incorporo rock ‘n’ roll, incorporo punk. Lo mío es lidiar con la música tradicional y pasarla por mi filtro y dársela al siglo XXI de la forma en la que yo la empaqueto. Lo he hecho con tango, con blues, con rock, con punk, he hecho un cover de Jorge Cafrune versionado, he hecho un tema de música electrónica. Decir que sos un músico de blues… hoy en día todo el mundo quiere las etiquetas. En los playlists están las etiquetas, en las disquerías están las etiquetas. Está bien, sí, decir que el blues es una música que a mí cambió mi vida por siempre y me disciplinó a una forma de trabajar. También tiene que ver con que mi relación con el blues también es académica, enciclopédica, de entender la historia de esa música lo más que pueda todos los días más. Pero soy, sí, un artista y si te lo diría sería que soy un artista de rock moderno, alternativo, que incorpora aspectos folclóricos. Yo soy como Dylan, Dylan me marcó en ese sentido de siempre mojar los pies en distintas cosas.

WR: Porque Dylan es música country, música…

Música góspel…

WR: Góspel, folk rock, hace lo que sea. Entonces, te vas a estar presentando el próximo 16 de noviembre en el Roxy, y vos los describiste…

Como “mi suicidio”.

WR: Con un término bastante particular como es “tu suicidio”. Yo sé que es por la canción “Suicidal”, ¿pero qué más hay ahí?

Como para decírtelo un poco, no es que yo tengo impulsos suicidas ni depresión. Es más, te digo acá on the mic, si hay gente en el mundo que se siente deprimida y piensa en quitarse su vida, busquen ayuda, su vida tiene valores. 

El tema lo grabé en junio de 2018 en [los Estudios] Panda, con mi banda solista. Tuve una posibilidad de hacer algo ahí unas semanas y lo hice. Lo tenía guardado y estaba por volver de Canadá y este tema lo teníamos en una computadora ahí en nuestra casa, y siempre estaba ahí, ponías play en iTunes y eventualmente sonaba la versión masterizada, ya la tenía lista. Y todo el mundo, todo el día en Canadá en la casa tanto los chicos de Harm & Ease y la gente que visitaba estaba "Ese tema, ¿viste ese tema?". 

Y nada, yo tampoco quiero dar un discurso delirante ni ninguna de las cosas, pero lo que hicimos en Norteamérica con Harm & Ease, en mi opinión, me parece excepcional y me parece que me cambió por siempre y que el nivel de profesionalismo en la música aumentó. Y de repente tuve que volver acá a la Argentina para resolver unos trámites y prepararme para irme de vuelta. Y es que estoy suicidando la imagen anterior que hubo acá de mí. No me voy a morir en serio después del show, pero cuando me vaya a Norteamérica con Harm & Ease va a ser una especie de resurrección, porque es otro capítulo, no voy a estar acá como por un año y medio. Yo toqué mucho, fui un fixture bastante regular en Buenos Aires entre el 2014 y principios del 2019. Toqué tres veces por mes en todos los lugares de la Capital, constantemente y a un precio muy accesible, muchas veces gratis. Y eso se termina, no voy a volver acá como por un año y medio, y es como si me estuviera muriendo.

WR: Vos comenzaste como músico callejero. Estamos acostumbrados al escenario, al backstage, todas esas cosas típicas de músico. Pero generalmente no se ve mucho al músico que toca en la calle. ¿Cómo definirías la experiencia? ¿Qué tiene tocar en la calle para vos? ¿Qué tiene de especial?

Para mí fue una reacción. Estaba estudiando música en la Escuela de Música Contemporánea, como una disciplina académica. De cursar clases particulares, clases en grupo, ensambles, disciplina musical. ¿Viste la película Whiplash? Pensá en eso: profesores diciéndote que no servís para esto, tocar para impresionar a tus colegas y a tus docentes, ese tipo de cultura. Cuando me quedaban tres materias para recibirme, tiré a la mi*rda todo y me fui con mi guitarra resofónica dobro, que está en Canadá, y fui a Cabildo y Juramento y empecé a tocar blues, porque quería tocar música para la gente y no para académicos. Así que empecé a tocar blues, pura y estrictamente "delta blues" y temas de Bob Dylan, reversionados al ritmo callejero. Y me di cuenta que era un entrenamiento espléndido, primero porque es uno de los lugares más transitados de toda la Argentina, mucho mejor que cualquier red social en mi opinión, salieron muchas cosas de esa esquina. Y segundo, para retomar la tradición de la música callejera que en su momento lo asocié con el blues y the corner y esa cosa.

Pero después, con los años, me di cuenta de que es algo más profundo. En la Edad Media, cuando todo el conocimiento estaba en la iglesia, las historias y los mitos y todas las cosas que pasaban, la gente que no estaba en la iglesia se enteraba a través de juglares, de cantos de gesta en verso. Martín Fierro, todas estas cosas que están en verso, las historias, el cantante ambulante terrenal. Del pueblo, no de la corte. Y ahí se me terminaron atando muchos cabos, me terminé dando cuenta de que aunque sea un mundo moderno seguimos siendo juglares, cantando para el pueblo por nada, o cantamos para la corona, en los festivales grandes.

Fue como una reacción a dejar atrás lo académico y descubrir lo que realmente quería hacer yo con la música, que es tocar para gente y también aprender a tocar sin micrófonos, con obstáculos sonoros y visuales, con la gente mirando sus celulares, con sus auriculares, hacer que la gente en sus pasos. Como los maratonistas que entrenan con pesas. Y después yo cuando me subo a un escenario, se me remueven todos esos obstáculos y estoy muy libre, estoy muy dúctil porque sé cómo hacer algo con nada.




WR: Vos generalmente cantás en inglés...

Generalmente, podemos hablar de las excepciones. [Risas]

WR: Algunas personas te criticaron por cantar en inglés, a pesar de que vos naciste en Estados Unidos y el inglés es tu idioma.

Soy las dos cosas, soy argentino y americano. Las dos cosas. Es raro, ¿no? Porque no soy solamente un argentino-norteamericano, soy un argentino-norteamericano con conocimiento profundo e interés en ambas culturas y en su historia. Todo el mundo, todos los periodistas siempre quieren que hable mal de la Argentina y bien de los Estados Unidos, pero mi forma de comportarme ya es que trato de extraer lo hermoso de ambos y de hacer paralelismos. 

Borges hizo muy lindos paralelismos de la Argentina y los Estados Unidos. Uno siendo el cowboy y el gaucho. Son lo mismo: van en caballo, se encuentran con situaciones de naturaleza extrema, confrontamientos con el indio y la guitarra. Tango y jazz: el jazz es una música que sólo podría haber ocurrido en los Estados Unidos con las circunstancias socioculturales que estaban pasando ahí. Negros, criollos nativos, haitianos, Occidente, New Orleans. New Orleans no era como Nueva York, donde estaban todos dispersos en sus barrios, en New Orleans era un barrio con los alemanes, con los españoles, los italianos, los franceses, los indios, los haitianos y los negros, y de ahí salió el jazz. En Buenos Aires, cama caliente de cultura del Río de la Plata, “’ ¿Qué es esto?’ ‘Es un bandoneón, es medio como un acordeón’ ‘Ah bueno, a ver’”. ¿Viste? Todo eso. Afroargentinos, otra cosa muy olvidada acá, la afroargentinidad. El tango era música de burdel, igual que el jazz, y recién cuando a los parisinos les gusta, la “tangomanía”, se regurgita y la burguesía le gusta acá, y pasa del burdel al salón. Yo veo los paralelismos y veo las cosas brillantes de ambas naciones, y los cruces negativos que he tenido más temprano en mi carrera… no puedo vivir rencoroso por un comentario de mi*rda de Botafogo o por festivales que me han negado acceso a sus slots por cantar en inglés. Soy el único argentino que hizo una canción sobre Víctor Saldaño, el único argentino en el mundo con pena de muerte. Ataco temáticas argentinas todo el tiempo en mi música, no tengo nada que comprobar sobre mi argentinidad ni de mi norteamericanismo.

WR: Decía más que nada porque tenés algunas, no sé si llamarlas así, referencias políticas en las canciones.

¡Obvio!

WR: Obviamente uno de los más conocidos es “Argentina Cries”, ya el título lo dice y además mencionás a Maradona, mencionás…

A Evita, Guevara…

WR: Pero también tenés por ejemplo la canción “Pawn Shop”.

Esa es muy política, tiene el himno al final.

WR: En esa metés a Cristina y a Néstor. Esa canción es vieja, y ahora estamos en un contexto bastante particular. ¿Qué significa hacer blues político?

Cuando se trata de músicos que se meten en temas políticos… Por ejemplo, nuestro productor Dominic acaba de estar hace dos días con Jack [White] en Detroit, en la escuela técnica secundaria a la que fue, en el rally de Bernie Sanders. Jack en raras ocasiones se torna político, solamente cuando le inspira. Billie Joe Armstrong de Green Day ha hecho mucha música política, ha utilizado el punk rock como elemento de protesta, pero el siempre lo habla desde un lugar al que él le inspira, como desde un lugar personal. No como una herramienta de lobby político, no como "yo me hago amigo de este para que él llegue al poder y él me haga poderoso también" sino por un genuino deseo de hacer una diferencia a través de tu plataforma como músico. Entiendo que el blues está asociado con el entretenimiento y buena onda y la joda, y te hago un paréntesis en que el blues, aunque tenga esa cosa de bar y de entretenimiento, es música de protesta: para los negros que lo tocaban en los años 20, era su medio de superar la opresión social que estaban sufriendo, así que que el blues sea político es algo natural de alguna forma. Pero cuando yo lo elijo hacer no es que quiero dar una imagen explícitamente política y que tenga una agenda de que tal llegue al poder. Yo soy anarquista, cualquiera que esté en el poder voy a tener algo para decir al respecto. Entiendo, mi rol es entretener, show business, "everybody have a good time", entiendo y asumo ese rol y estoy listo para encarnarlo y hacer eso. Pero si quiero tener por lo menos 30 segundos, si puedo lograr que alguien se vaya a su casa, esa noche después de verme en vivo o escuchar mi material, pensando, provocando un poco de pensamiento, para mí es tipo ya está, perpetuarme en el universo por siempre. Hacer pensar, porque vivimos en una época en que la música es muy frívola, muy superficial, artificial, y pensar es la última de las prioridades. La primera prioridad es la jodita, "tutu pu tutu pu", falopa, boliche y chau. Si logramos hacer pensar y sentir, ya está. Eso es trascendental y me puedo morir mañana si pasara eso.

WR: La música como herramienta de cambio.

Sí. O sea, también podemos hablar de Dylan. Dylan teloneó a Martin Luther King en el discurso de "I Have A Dream". Dylan tocó "When the Ship Comes In" y después Martin Luther King hizo eso. Pero después el tipo se distanció del movimiento de protesta, no quería que le pongan esa mochila. Él quería ser músico, no quería que le pongan la mochila de "la voz de la protesta". Donde le surgía dice cosas políticas, creo que debería ser así: tiene que venir de un lugar genuino, no venir de una agenda ciega revolucionaria. Si no, te volvés un loco de mi*rda.




WR: Vos naciste en Estados Unidos. No sé si pensás igual que yo, pero creo que el argentino promedio tiene una visión un tanto acotada de los que es Estados Unidos.

Hablábamos de esto siempre con Danny [López]: si tenés veintipico de años y tu padre fue parte mínima, si tuvo alguna involucración con los movimientos de protesta y del socialismo que hubo acá a fines de los sesenta, principios de los setentas, aunque sea una mínima afiliación ideológica a eso, obvio está la cosa del Tío Sam y del imperio, del Plan Cóndor y contar toda esa data y que los yanquis son lo peor del mundo. Pero son barreras que hay que derrumbar, yo no me preocupo tanto por el argentino crítico de Norteamérica. Somos todos parte del planeta Tierra y sería irracional. Chabón, Robert Johnson no creó el Plan Cóndor. Mirarlo un poco de esa forma, hay que saber analizar las cosas a veces. No me preocupa tanto eso, creo que la Argentina tomó una buena posición sociopolítica ante el mundo, con toda la ola de derecha que estaba pasando Argentina eligió este gobierno que va a venir ahora. Sea bueno o malo, gira el péndulo para el otro lado un poco desde el lugar de Argentina, con todas las olas del bolsonarismo y todo eso.

WR: Esta visión que tienen de los Estados Unidos...

¡Ojalá la amplíen! Y además es hipócrita porque consumen tantas cosas norteamericanas. Es raro, como que no se decidieron.

WR: Decía porque sacando California, tal vez Nueva York, tal vez Miami, como que no tenemos mucha referencia. Vos naciste en el sur profundo de los Estados Unidos.

Viví en Virginia, en Arlington. Después viví en Nueva York. Virginia es cerca de [Washington] DC, cerca de la capital. Es todavía como estar en la parte más liberal, aunque es como una especie de corazón, de nexo, porque un poco más al oeste de Virginia está West Virginia, y ahí ya estás entrando más al sur profundo, confederado, estadounidense.

WR: ¿Más estereotípico digamos?

Estereotípico y también subestimado, porque ¿sabés cuál es una de esas ciudades? Nashville, Tennessee. La capital de la música donde vive mi mentor Jack, que tampoco es un lugar retrógrado, aunque sea vieja escuela sureña. Es un lugar moderno, actualizado. Creo que todos estos estereotipos los podemos ingerir y podemos tratar de interpretarlos, pero no nos tenemos que decidir del todo. Hay que tratar de excavar y buscar más verdad fuera de los titulares.

Si nos ponemos así, un poco más críticos, la Argentina siempre se da ser el país más progresista de Latinoamérica, porque quizá de alguna forma lo es. Pero si hasta el tipo más progre del mundo, caminando acá en Cabildo y Maure ve de repente un negro africano caminando va a decir "Mirá al negro, ¿viste al negro?". ¿Y eso qué es? De última serán racistas en Tennessee, pero los negros van caminando por la calle y nadie dice "Mirá, un negro".




WR: Vos mencionabas que la música es un poco "plástica", pero a su vez en tu entrevista con Pogopedia dijiste que no tenés problema con el uso de la tecnología al momento de grabar. Obviamente si uno escucha tu disco New Skin, que está en Bandcamp...

Eso se grabó a cinta.

WR: Tiene claramente un sonido más lo-fi.

Cinta lo-fi. Y la misma respuesta de antes: creo aún más ahora en el equilibrio de eso. El material que grabamos en Canadá con Danny, Rylan [Whalen], Illan [Amores] y Dominic se grabó a 16 canales en cinta pero con el mejor equipamiento posible, y después de hacer la toma directo a cinta era "Bueno chicos, tomen cinco minutos que vamos a pasar todo lo de la cinta a la computadora", y así podés editar sin tener que cortar la cinta como si fueras Frank Zappa, podés editar digitalmente. Y sigo creyendo en eso. Y quizás en esa entrevista de Pogopedia estaba más 50 y 50, pero ahora estoy más 75 análogo, 25 digital, porque me encanta cómo suena. Lo vi, lo entendí y lo escuché físicamente, y estoy entre más análogo mejor y después, para hacer que sea más rápido esto, digital.

WR: Vos dijiste que hiciste un tema de electrónica, pero en Argentina el referente del sonido del blues en Argentina, Pappo, era... ya sabés...

En Argentina, el único referente del blues es Oscar Alemán. El pappismo, no. Es Oscar Alemán el héroe que tenemos que tener acá en cuanto al blues y la música y la reinterpretación de la música americana en Argentina. Oscar Alemán fue el primero, el que mejor la hizo y el que mejor lo habrá hecho en la historia. Esa es mi opinión. Yo me identifico mucho con él. El blues no es una música popular, es una fuerza de la naturaleza. 

A mí no me importa que el blues este in the charts, ¿pero sabés qué? Acabo de estar en Norteamérica, y estando de gira horas y horas arriba del auto, pasás la radio y suenan riffs blueseros en la radio hoy en día, está volviendo. Es una influencia innegable en toda la música popular de los últimos 100 años, y es una fuerza. Es como empezamos la entrevista hoy, ¿qué es la etiqueta "blues"? El blues no es una etiqueta de un género, es una fuerza de la naturaleza que impregna toda la música popular hasta el día de hoy, hasta el rap. El rap es blues. Es una fuerza de la naturaleza, por eso no me gusta lo de la etiqueta. O sea, quizás hay un rechazo, que todos quieren que sea todo modernoso y que de repente ver a alguien tocar una estructura de blues de una forma quizás tan militante como la hago yo a veces piensan que es como algo anticuado y vintage, ¿es tan relevante? Que a uno los medios le den pelota es algo secundario.

WR: ¿Cuál fue el momento en que decidiste dedicarte a la música?

No sé si me decidí todavía [Risas]. No sé si me decidí cuando tenía 9 años, es como que la música me habita y siempre tengo una voz, un otro lado al que me conecto. Esa es mi creencia. Ahora estuve viviendo todos estos meses ahí (Nota: Se refiere a su departamento en Buenos Aires, señalándolo desde el balcón donde se hizo la entrevista) con Danny, componiendo. Hubo un periodo que estábamos escribiendo como dos temas por día con Danny y con Rylan, con ningún tipo de estupefaciente de por medio, como que hay algo allá y tenés que sacarlo. Hay una conexión al otro lado. No sé, no soy religioso ni nunca lo fui, me criaron de forma atea pero creo que mi religión es la música, tengo una conexión a algo que me devuelve. La música me devuelve, como que se abre una puerta. Yo no tengo recolección de haber escrito mis temas, siento a veces que estoy tocando covers cuando toco mis temas. Se materializa la música, la poesía, todo se teje enfrente mío, no me siento tan partícipe a veces. Me tengo que parar a un costado y dejarla entrar.

WR: Vos mencionaste que tenés varias bandas diferentes y hay claras diferencias de estilo. ¿Es como una manera de expresarte de diferentes maneras?

Totalmente. Ahora mi canal preferido es Harm & Ease, porque después de tantos años de ser un artista solista o con Electric Child que también era como ser un solista con banda, pude hacer cosas que nunca hice. Colaborar componiendo, hacer un labor arreglístico de producción más maduro. A veces cuando estás en una situación solista o en la que sos el único compositor te sentís que sos un loco de mi*rda a veces. Con Harm & Ease tengo otros tres locos de mi*rda que son igual al frente que yo, que me rebotan ideas. Por ejemplo, a mí me gusta cantar las letras de Rylan y me encanta que él cante las mías y viceversa, es como que ya hay un flow en nuestra música juntos y me está resultando muy gratificante eso, me parece una filosofía muy buena para trabajar, porque cuando estás componiendo solo tenés que decir que esta es la que va. Si tenés a tu compañero ahí ayudándote vos tratás de decir algo que le gustaría a él y viceversa y se generan cosas mejores, en mi opinión. Todos los distintos proyectos que tuve fueron como momentos de filosofías de ejecución. Ahora con esta nueva formación solista que tengo estoy con una filosofía más sinfónica, de tocar un "blues sinfónico", con menos improvisación y arreglos específicos. Tres guitarras arregladas como si fuera una sección de cuerdas de una orquesta y el bajo también, hacer una labor orquestal, sinfónico. Y son momentos que atravieso, que quiero probarlo con esta metodología. Lo hago, está bueno y con todo ese tiempo almaceno un montón de contenido distinto y después me muevo a otra cosa. Un disco como Crow Blood (nota: disco que sacó como Goodblood & Krochik junto a Miguel Krochik) es un disco mucho más roots, con guitarra hawaiiana.

WR: ¿Qué se viene a futuro?

El año que viene sale el nuevo disco de Harm & Ease. 2020 es Norteamérica con nosotros. A sacar el disco y a tocar con Harm & Ease, que es una bendición para mí, un regalo que me dio el universo poder tocar en esa banda.

WR: ¿Algo para decirle a los lectores?

Que vale la pena mucho venir el 16. No voy a estar acá por mucho tiempo, hice mucho trabajo acá, saqué muchos discos, defiendo mi argentinidad. Si quieren ver lo que tengo para decir y hacer, vale la pena.

Entrevista por: Martín Cirillo
Entrevista a John Goodblood: "Vivimos en una época en que la música es muy frívola" Entrevista a John Goodblood: "Vivimos en una época en que la música es muy frívola" Reviewed by Martín Cirillo on noviembre 05, 2019 Rating: 5
     
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